Mottek dice

Mottek dice

Karl Mickel

 

 

1

En Tokio, dice Mottek, venden
El oxígeno en tiendas
El que paga puede inhalar dos tres bocanadas
por una mascarilla, Y en Inglaterra
Han muerto, dice Mottek, aves marinas,
Doce mil unidades en medio año,
Y él ignora por qué
Cinco mil años atrás se extinguió
La cultura de los Dravidios, se presume
Que las aguas residuales envenenaron
El mar y el plancton y la muerte marina
Mató, dice Mottek, también a las aves
Y los Dravidios desconocían el abono
Luego éstos expoliaban a la naturaleza
Cuatro quintas partes de nuestro oxígeno, dice Mottek

Los genera el plancton,
El que compra un auto
Compra el accidente automovilístico,

¿Lo sabe el comprador?
Mottek dice: éste piensa que será otro el que lo tenga

 

3

El cohete espacial me gustaba más que el avión
El avión más que el auto, dice
Mottek hasta la fecha. ¿Dónde está uno a buen recaudo?
Tres cosmonautas cerraron mal Dobrovolski, Volkov y Pazayev,
Dice Mottek, una puerta, vaya negligencia
Sin escafandra para que los viera el mundo
Porque sabían que la nave era segura
Saboreaban ya de antemano su vodka
Y están muertos.

Cuando los cohetes
Sean tan usuales como los autos
Serán, como los autos, letales:Stirling Moss, p. ej., pereció en un accidente
En su automóvil en verde y en una recta
Porque contaba siempre con los daños en la carrocería
Y con la fractura cerebral, el hombre era campeón mundial
Si yo no fuera catedrático, dice Mottek, hubiera sido piloto de pruebas

1971

 

 

Publicado en la revista, Suntuas Académicos, núm. 6, noviembre-diciembre de 1991.

Mickel se refiere aquí al prof. Dr. Hans Motteck, catedrático de la desaparecida Escuela Superior de Economía de Berlín, en la ya inexistente RDA, donde estudiara alguna vez el autor.