Del viaje a la playa (y otros poemas)

poesía

Del viaje a la playa (y otros poemas)

Por LUIS MUÑOZ

 

DEL VIAJE A LA PLAYA

Nuestro autobús salía
en una hora.
Se habían precipitado
las ganas de hablar,
el contagio del cambio,
la abracadabrante disolución
de resistencias.

Por eso cuando partimos
me sentí liberado.
No del ser que abandonaba unos días,
hecho a la medida de una imagen
reciente,
ni del juego de sombras
de la ciudad donde podíamos
ir y venir sin perder nada:
del futuro.

Vi una curva blanca
al fondo, perdiéndose
entre los almacenes y los árboles,
una que ya estaba ahí,
que no se aplazaba.

 

ELEGÍA MUCHAS VECES POSPUESTA

Lo recuerdo fuera del recuerdo,
enfrente,
sonriendo al sol
(el pelo blanco en punta,
las mejillas cruzadas
por un agua invisible)
con la mano en visera.
En una zona atestada
como por la que caminamos,
con una mezcla así
de expectación y calle.

 

INFANCIA

Había siempre un mugido de respiración,
como de esfuerzo del tiempo,
no porque circulase sino por permanecer,
un fondo de carne,
parpadeante y secreto,
que con sus molestias y sus figuraciones
nos entretuviese.

 

CÓMO LA ENTIENDE

-La suya, una felicidad
de muecas de esfuerzo,
venas hinchadas,
lunas abiertas
entre los ojos roncos
que convocan las sombras y las ilusionan.

-¿Extraída del jugo
de la rabia del aire,
como una recarga?

-Sí.

 

SOMBRA PICADA

Fruterías-floristerías soleadas en las esquinas.
En olas cortas
llega una insuficiencia nueva, renuente,
hasta nosotros.
No por descuido ni por lentitud,
como otras veces,
sino porque un ala de vida
nos incompleta.

Los toldos cargan con el aire
una carne sin peso.
Por eso no se ahondan y se mecen.
Repite.
Se mecen y no se ahondan.

 

“LUNA EN BRASIL”

Cuando volvimos de ver la película,
una única idea:
cambiar de humor.

Primero fue el paseo.
La brisa que oreaba el verano
corría por una rendija
entre la ropa y la piel.
Luego la fuente de las tortugas
del parque.
Nos sentamos justo al borde.
Las puntas de nuestras zapatillas
tocaban el agua.
El día se renovaba en círculos,
repentinamente.
Lo que abandonábamos
nos sobraba del todo.
Lo que incorporábamos era
un regreso al regreso.

 


Luis Muñoz   nació en Granada en 1966.  En su ciudad natal dirigió el Aula de Literatura de la Universidad (1992-2000) y desde su fundación hasta su cierre (1992-2002) la revista de poesía poesía Hélice. En 1994 preparó el libro colectivo El lugar de la poesía y ha traducido, entre otros autores, a Giuseppe Ungaretti (El cuaderno del viejo, Pre-Textos, 2000). En 2008 comisarió la exposición Gallo. Interior de una revista, sobre la publicación dirigida en 1928 por Federico García Lorca. Su obra poética hasta 2005 está recogida en el volumen Limpiar pescado. Poesía reunida 1991-2005 (Visor, 2005). Ha publicado los libros de poemas Septiembre (Hiperión, 1991), Manzanas amarillas (Hiperión,1995), El apetito (Pre-Textos,1998), Correspondencias (Visor, 2001) y Querido silencio (Tusquets, 2006).En 2015 publicó la  antología bilingüe From Behind What Landscape. New and Selected poems (Vaso Roto). Es profesor en la Universidad de Iowa, Estados Unidos. Vive entre  Iowa City y Madrid.